Los poderes del viajero
Contaban que el chico jamás había articulado más de dos palabras seguidas. Todos en su familia y en la aldea pensaban que se trataba de alguna extraña enfermedad venida de occidente. Para su cura habían probado todo tipo de mejunjes, pócimas y brebajes. Encantadores de serpientes y domadores de fieras lo habían intentado incluso, pero siempre con el mismo resultado: el chico no hablaba.
Esto le comentaron al viajero, que de paso por aquellas tierras hacia las tierras del norte, había realizado parada y fonda en la aldea tras varios días durmiendo al raso. Aunque cansado, pero sintiendo una gran curiosidad por conocer al muchacho, el viajero solicitó poder hacerlo. Junto a una fuente, embocando la calle principal de la aldea y por un camino empedrado que salía a la derecha, lo encontraría, como siempre a esa hora, sentado y solitario mirando hacia las montañas. El viajero se encaminó hacia el lugar indicado y los aldeanos, entre rumores, lo vieron alejarse.
Son datos que nos da Maite Gómez Checa, socia de ICE Coaching y directora del curso superior de Coaching Ejecutivo de la UAM. “Es importante tomar conciencia de que las reuniones son espacios de comunicación estratégicos en una organización, lugares de puesta en común, aprendizaje y toma de decisiones importantes, por lo cual es conveniente tener en cuenta algunas consideraciones como es el estado físico, mental y emocional de los participantes, es decir chequear aspectos que influyan de manera productiva a la reunión”.