Saber dar y recibir opiniones productivas
La generosidad, entendida como la virtud de dar, darse y entender a los demás, está aceptada como un hábito deseable, y las personas generosas tienen una imagen positiva. Sin embargo, paradójicamente, las que se muestran excesivamente generosas pueden provocar el efecto contrario. Por ejemplo, cuando alguien da continuamente a otra persona, esta se ve en la obligación moral de equilibrar la balanza de favores, para lo cual trata de reajustar y devolver algo de lo que ha percibido. Pero ocurre que cuando alguien que da no nos ofrece la posibilidad de devolverle el favor, nos sentimos mal, y la percepción positiva hacia la generosidad de esa persona se resiente.
Muchas veces en nuestras vidas tenemos que hacer “borrón y cuenta nueva” y comenzar desde 0. Hemos ido aprendiendo, pero debemos plantearnos si queremos quitarnos algunas “telarañas” y pasarle un trapito para sacarle brillo o incorporar algo nuevo, más acorde al momento actual. Normalmente los humanos nos resistimos al cambio. Nos gusta estar en nuestra zona de confort y todo lo que sea salir de ella nos cuesta.
Jugadores profesionales que están en los mejores clubes y son además los mejor pagados del mundo, que se declaran infelices. Armstrong es desposeído de sus siete Tours por haberlos ganado valiéndose de una red de doping sofisticada y cínica, actuando como un auténtico cómitre con el resto de los corredores de su equipo.