Las delegaciones son para ICF España como tentáculos para llevar el Coaching de calidad a todo el territorio nacional
¿Qué son las delegaciones de ICF? ¿Qué hacen? … éstas son las preguntas más frecuentes que nos hacemos cuando nos hablan de ellas, y quizás la definición más exacta sería que son grupos de trabajo creados para acercar los servicios que ofrece ICF España a sus asociados. Pero esto queda muy frío porque realmente las delegaciones son coaches, que además de ejercer su profesión con rigor y dedicación, son personas altruistas que generosamente donan parte de su tiempo a organizar actividades formativas continuas, de divulgación, de acercamiento a todo su entorno sobre qué es el Coaching, para qué sirve, qué beneficios ofrece y sobre todo a aportar valor a sus colegas asociados.
Pero todos los coaches que forman las delegaciones de ICF España tienen nombres y apellidos y ellos han logrado que ICF España cuente en la actualidad con siete de ellas y que no sólo los asociados en Madrid dispongan de actividades continuas para perfeccionar su formación o abrir debates sobre el presente y el futuro de esta profesión tan joven como es el Coaching.
La pionera fue Cataluña-Barcelona, en primer lugar por el número de asociados que registraba, y porque es junto con la capital un polo de desarrollo fundamental. De hecho, Jordi Vilá y María Mateo, de la delegación catalana, subrayan la gran actividad del Coaching allí: “puede suponer el 25% del que se desarrolla en España aunque deberíamos remarcar que la mayor parte del mismo se realiza en Barcelona, donde está teniendo un fuerte impacto por el respaldo de empresas punteras tanto en coaching ejecutivo como en el de equipos, el cual está teniendo un gran auge”.
Seguidamente y de forma muy rápida se sumaron las de Valencia, País Vasco, Aragón, Baleares y Asturias. Hace poco más de un mes vino a completar esta línea Canarias, inaugurada recientemente con la presencia de la presidenta de ICF España, María López Herranz.
La delegación de Aragón, liderada por Marian Oteros, y tres miembros más, ha logrado en muy poco tiempo que el Coaching sea más conocido después de haber firmado un acuerdo de colaboración conjunta con la Cámara de Comercio e Industria de la región. Aún así señalan que sigue siendo el gran desconocido por la situación tan complicada que se arrastra a nivel empresarial. En ello coincide Montse Sans, de la delegación valenciana, aunque matiza “algunos pensamos que esta crisis no es más que una nueva forma de hacer, un cambio de observador, de paradigma. La adecuación de las estrategias empresariales a los nuevos valores emergentes, hace que en estos momentos se abra un mundo de posibilidades para nosotros, los coaches”.
Si viajamos a las islas, en Baleares, Alicia Cerdá comenta como poco a poco el Coaching se va abriendo paso en las empresas. Aunque a nivel de conocimiento general sea menor, ha crecido desde el establecimiento de la delegación y gracias al esfuerzo que está realizando por llevarlo a diferentes ámbitos.
El intrusismo, ese gran enemigo
Desde todas la delegaciones coinciden en un punto en común muy negativo para la profesión y el profesional; el intrusismo. En los últimos tiempos, y coincidiendo con la mayor difusión del Coaching, han ido apareciendo, tal y como los denomina Ana
Torga, desde Asturias, “una pandilla de piratas” que ofrecen Coaching sin ningún tipo de formación y acreditación, los cuales generan confusión, y esto repercute en el mercado.
Así Montse Sans concreta como ICF se percibe como una asociación de referencia, que genera percepción de profesionalidad, rigor y calidad y, debido a este problema tienen que dedicar tiempo y energías a explicitar lo qué el Coaching de calidad. Para Marian Oteros llama la atención “que de todos los coaches que se anuncian como tales en Aragón, menos de diez están acreditados por ICF, siendo la asociación más importante a nivel mundial”.
Desde luego, continua Oteros, “nos encantaría que todo el mundo fuera capaz de percibir la gran capacidad trasformadora del Coaching y que tuviese claro, en caso de decidirse, cómo elegir un buen profesional”.
El futuro, los socios
De igual forma, y más explícitamente desde Cataluña, mantienen la necesidad de cuidar la profesión a través de los asociados, “nosotros nos focalizamos en el socio, sino hay socios, no hay ICF”. Y de hecho, una de las principales acciones que se realizan es ofrecer conferencias y charlas que aporten un valor añadido al coach así como traspasar barreras y generar alianzas con diferentes escuelas de negocio y universidades.
Lo que ahora mismo les ocupa y preocupa a todas es el cierre de las acciones que realizarán durante la II Semana Internacional del Coaching que se va a celebrar del 20 al 26 de mayo, ya que de ellas depende en gran medida que el Coaching llegue de manera directa a los diferentes públicos
Este es el objetivo que también se ha marcado la presidenta de ICF España, “de este modo, y a través de las delegaciones de ICF fomentamos y favorecemos la comunicación y la formación continua de nuestros asociados, que deben sentirse implicados en el desarrollo de esta joven profesión”.
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