Hablamos mucho de que Crisis es oportunidad pero las actitudes generales que estamos viendo son las de volver a nuestros cuarteles de invierno para protegernos y esperar que pase lo peor. Reducir plantillas, eliminar productos, abandonar sectores y mirar la rentabilidad por encima de todo, en una orgía donde se pierde parte del talento de las organizaciones, clientes, credibilidad, calidad y confianza.
No es una situación nueva, ya las hemos vivido antes, repliegues donde abandonamos a nuestras guarniciones lejanas, a pueblos que decidimos poco significativos, incluso ciudades y regiones, ya que no tenemos claro si su mantenimiento aporta algo.
Cuidado con la estrategia, la historia nos enseña que finalmente esos pueblos, ciudades y regiones dejadas de la mano del poderoso se tienen que espabilar para sobrevivir y mientras la opulencia sigue reinando en “La Corte”, cientos, miles de personas le dan a su capacidad Creativa e Innovadora el protagonismo que los ociosos no necesitan. Al final emergen nuevas culturas con nuevas ideas y formas de afrontar retos que enamoran a otros pueblos, ciudades o regiones, uniendo su fuerza para ser cada vez más poderosos. ¿En que basa ese poder? Puede ser fuerza, capacidad productiva, nuevos inventos,... Pero si analizamos la realidad, lo que da el poder es la ilusión de vivir mejor, de ser más justos, de ser felices.
Al final los antiguos señores sienten envidia primero y miedo después, y organizan una defensa a ultranza de sus tradiciones ancestrales, pero ya es tarde, el Cambio está en marcha y ya nunca ese antiguo imperio feudal será lo que fue, tardarán más o menos, ganarán algunas batallas pero su fin está próximo pues les falta su arma fundamental, EL ALMA.
Es un momento, el presente, en el que ya empiezan a surgir nuevas formas de hacer las cosas, los que se han quedado fuera de “La Corte”, los muchos prescindibles: empleados, clientes, jóvenes, mayores, negocios obsoletos,... ya están descubriendo su ALMA: la fuerza de las primeras ilusiones, la sabiduría del que mucho ha vivido, los recuerdos de los errores,...; y han decidido poner a trabajar su Creatividad e Innovación para abordar un cambio disruptivo y aprovechar el momento para hacer las cosas mucho, mucho mejor.
Afortunadamente muchas organizaciones que emprendieron la retirada se están dando cuenta de ello y abren las puertas de sus castillos con valentía, y humildemente comparten lo que tienen, simbiosis entre los que más tienen con los que más crean, y así co-lideran una transformación total, preguntándose: ¿cómo podemos sacar lo mejor de las personas?,¿cómo puedo volver a enamorar a mis clientes?,¿qué puedo aportar desinteresadamente a esta revolución?, y se dan cuenta de lo mucho que pueden aprender y que desde la humildad y el esfuerzo empiezan a ver cambiar sus organizaciones. Y lo primero que sienten es que la gente es más feliz, que se pasa de criticar a aportar, que frente a un problema lo transforman en reto, que se olvida la crítica para dar paso al reconocimiento, que el que más da es el que más recibe y todo esto sin tener que dirigir el cambio, sino simplemente dejar fluir y enamorarse de esta nueva era.
Desde CORAOPS y como líderes de la especialidad de Creatividad e Innovación creemos en el talento de las Organizaciones y las Personas que las componen, creemos que con ese talento no hay meta inalcanzable y por ello ponemos a su disposición un método avalado por nuestros clientes y el compromiso para abordar conjuntamente un proyecto basado en un éxito sostenible. “Solo las Organizaciones Extraordinarias consiguen éxitos Extraordinarios”
Artículo de Manuel Durán, coach ejecutivo y de equipos CORAOPS, certificado en Creatividad e Innovación por la Universidad Autónoma de México y la Universidad de Pennsylvania. Director de la especialidad CORAOPS Creatividad e Innovación.
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