Sentir, pensar y hacer de forma diferente - Desarrollamos organizaciones y personas

coachingInicio este artículo parafraseando el título de una comedia del ingenioso y atormentado Oscar Wilde por el doble sentido que tiene en inglés: The importance of being Earnest. Por una parte, es Ernest (de Ernesto), y, por otra, de earnest, que significa honesto, formal, serio. Es un guiño de humor para hablar de lo que le importa: las complicadas relaciones humanas.

Se está de moda: tal político tiene un coach personal, aquel jugador famoso es asistido por un coach deportivo, la multinacional X usa los servicios de una empresa de coaching. Como vemos, estos términos anglosajones han entrado a formar parte de nuestro vocabulario, y, por ende, la sociedad ha empezado a percatarse de que el coaching ejerce una función importante en el éxito de muchas personas y entidades. Pero ¿por qué tiene este interés? ¿Qué es el coaching? ¿Qué significa ser coach?

Desde que España circunvaló el mundo y lo convirtió en una realidad abarcable (recordemos ese galeón de Manila que ayudó a enlazar los cinco continentes) se inició una interrelación humana sin parangón. Lentamente, primero, y rápidamente, después, con el desarrollo de la ciencia y la tecnología, hasta llegar a la instantaneidad del presente con sus múltiples procesos comerciales, sus economías interdependientes, sus infinitos flujos de información, se ha ido empequeñeciendo ese universo global y  se le ha dotado de una capacidad de cambio indescriptible.

Esta aceleración de la vida comercial y social está transformando las relaciones humanas hasta el extremo de considerar que estamos ante un proceso revolucionario: todo va a ser distinto que antes, aunque aún no sepamos cómo será. No han transcurrido ni tres décadas desde que pasáramos de la verticalidad de las anteriores relaciones humanas a la horizontalidad de las actuales, desde que el peso enorme de la religión haya cambiado de la esfera pública al ámbito privado. Las ideologías que aglutinaban los diferentes conceptos de entender las organizaciones políticas de las sociedades se han diluido. La rigidez de las jerarquías que administraban el poder de los Estados se va disolviendo en estructuras más grandes que hacen que ese poder sea cada vez menos visible.

En este momento de cambios profundos, el ser humano sigue necesitando referentes y modelos de relaciones nuevas. Alguien debe ayudar a dar textura a esos intercambios; alguien debe ser el intermediario entre el caos y las más novedosas formas de funcionar.

Una técnica se aprende a base de adquirir conocimientos y repetir una y otra vez la misma acción hasta que el resultado sea perfecto. Un coach competente puede aprender esos conocimientos y aplicarlos a la ayuda del coachee, pero un coach excelente habrá de ir más allá: en numerosas ocasiones tendrá ante sí a individuos llenos de miedos, preocupaciones, sentimientos encontrados, etc., y deberá despejar el sendero para alcanzar su objetivo final, pero teniendo en cuenta que detrás de esas tribulaciones se esconde una vulnerabilidad humana que solo puede ser superada desde el amor. Sin saberlo, el coachee depositará en el coach su fe en la búsqueda de una felicidad posible. De ahí que este vocablo inglés evoque en mi imaginación la expresión “técnico de la luz”, por eso de que el coach ayuda al coachee a encontrar la luz al final de las tormentosas aguas del día a día.

En definitiva, “técnicos de la luz” que darán sentido a los proyectos personales y de empresa humanizando cada vez más la interrelación entre ambos universos.

Ángel CidadÁngel Cidad Vicario, Médico odontólogo, empresario y coach en proceso de certificación CORAOPS

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