Sentir, pensar y hacer de forma diferente - Desarrollamos organizaciones y personas

Amar es dar lo que no se tiene. La actividad del coach. Su paradigma.
¿Qué nos autoriza a ejercer esta profesión?  Los valores brújula que nos habitan y la ética del saber hacer.
La ética, dentro del ejercicio de esta profesión, enmarca los límites de la misma, así como el foco de nuestras acciones.

Un foco hacia el cambio, el  que  demande el cliente. El coach, danzando con el coachee, le reta a que EXPLORE y por tanto tome conciencia de los pasos que en un pasado dio, reconociendo lo que le sirvió y ayudándole a que se interrogue sobre los mismos de cara al presente y futuro. Asimismo, le ayuda a valorar otros que no emergen por diversas razones y que al contemplarlos se aúnan formando una mochila de recursos con los que cuenta en su danza con la vida.

Los pasos a veces son lentos, cortos, y otras rápidos. Y así se produce un fluir de esencias, la del coach y la del coachee. El cliente decide cómo, cuándo, hacia dónde y hasta dónde ir… y se produce el cambio. Y nosotros los profesionales entre cliente y cliente, hablamos del cambio.

¿El  cambio produce vértigo? ¿A qué creencia responde? ¿A quién? ¿Cuándo? ¿Para que?

El deseo de cambio, ¿forma parte de la naturaleza humana?  Y el estar atrapados y parados cuando algo se desea y no se logra, ¿qué produce? ¿Insatisfacción? ¿Sufrimiento? ¿Baja autoestima?  ¿Malestar en los otros?... Y todo esto ¿al servicio de qué o de quién?  ¿Qué beneficios se obtienen y quién los obtiene?

Pensando con mirada de Coach
Mi encuentro con la actividad del coaching me ha ayudado a tener una mirada diferente respecto a mi posición en el mundo, en el mío y en los mundos de aquellos que soliciten mi asistencia.
Gracias, entre otros, a nuevos planteamientos de pensamiento profundo que me han ayudado a establecer relaciones sustancialmente diferentes con principios que rigen nuestras direcciones en nuestras acciones y actividades.

La humildad cuestiona posiciones de dominio.
Humildad: según lo  define la Real Academia desde el punto  de vista virtuoso. Consiste en aceptarnos con nuestras habilidades y nuestros defectos. ¿Esto implica que nuestro ser está acabado?
Lo que somos en el presente, no lo fuimos en el pasado ni lo seremos en el futuro.

El coach, en el ejercicio de su profesión se  sitúa en el aquí y el ahora de su acción profesional.

Humildad del coach y del coachee en una dirección. Corriente continua, discontinua y alterna, entre  dos polos. La humildad como igualdad rompe con el desequilibrio que de entrada dirige las intervenciones de los que se dedican a ayudar a los demás, dado que asiste al otro para que se ayude a sí mismo a lograr sus objetivos. Esta mirada rompe creencias muy arraigadas que impedían relaciones de igualdad en el intercambio entre las personas. Si no hay posición de igualdad, entre dos seres humanos, de qué feedback hablamos, entre coach y coachee. Sería imposible.

No somos más ni menos, somos diferentes unos de otros y desde nuestra visión le acompañamos a que explore su saber, lo reconozca y decida.

Término excelencia, yo no soy mi hacer, mi hacer transforma mi ser.
Es apasionante amar el aprendizaje sin más, por el hecho de estar vivos. Quizás por este motivo tener la oportunidad de asistir a un coachee, representa un regalo para el coach y para el coachee, el aprendizaje es recíproco. Además soy porque existe.

El coachee como regalo. ¿Qué regalo? ¿El regalo del aprendizaje? ¿El regalo de la dicha del otro? ¿El regalo del encuentro con lo inesperado? Así, agradecemos y reconocemos al otro y en el otro los efectos del encuentro. Nos han educado a valorar negativamente nuestras carencias cuando estas forman parte de nuestro ser. Amemos lo que no tenemos y acompañemos a que lo sientan otros. Aquí habita la oportunidad del cambio.

Generosidad. Es generoso recibir igual que lo es dar. ¿Por qué? En otro caso se rompería la igualdad de las fuerzas que funcionan y se retroalimentan produciendo resultados extraordinarios en nuestros propósitos. De otra manera cómo celebrar el resultado de un sistema de dos, tres, cuatro… Dos es más que la suma de sus partes. El resultado nos engloba, nos trasciende, nos desarrolla, nos transforma en otra entidad.

Mi metáfora como coach, una estrella. Las estrellas dan luz, y energía. La energía nos posiciona en la  vida con valentía, pasión y fuerza.
Mi yo coach, es una estrella que da luz y calor y que tiene como objetivo profesional asistir y acompañar a todos los músicos y músicas que se encuentran dentro de las personas para que escriban, dirijan y vivan su propia obra vital.

Artículo de Begoña Caparrós, Coach certificada por la Metodología CORAOPS®

Comentarios (1)

  1. hosting

https://embronx.com/wp-content/uploads/2019/08/web-hosting-web-16864.jpg

 
There are no comments posted here yet

Deja tus comentarios

Posting comment as a guest. Sign up or login to your account.
Archivos adjuntos (0 / 3)
Share Your Location