Sentir, pensar y hacer de forma diferente - Desarrollamos organizaciones y personas

ico munecos1Andaba Jaime por el camino de la vida, con sus días lluviosos y también soleados. Siempre apoyándose en sus estandartes, de entre los que destacaba la humildad, más aún, viéndola escasa en su entorno tecnológico, donde ser el mejor primaba por encima de todas las cosas a la hora de mantener la vigorosidad del estatus profesional. 

Un día normal se le acercó alguien y de forma muy sutil le susurró al oído algo que le hizo dirigir su mirada a un lado del camino, allí había un cartel perfectamente iluminado en el que ponía “COACHING – Ayuda a las PERSONAS”, el sencillo cartel trajo a Jaime una aspiración que recordaba de joven había tenido muy presente y tantas veces le había satisfecho, “estar para los demás”, y que poco a poco, con el aumento de responsabilidades de los años, se había difuminado hasta prácticamente desaparecer. Eso le hizo pensar que llevaba mucho tiempo andando con sus ojos fijos en sus pies, mirando un paso detrás de otro…Así es que se propuso mantener esa sensación de antaño que verdaderamente le reconfortaba.

Como buen tecnólogo se preguntó por el porqué de ese cartel y buscó conocer más, y leyó y leyó, hasta que su cuerpo, con descaro, le pidió acción… Inmediatamente pensó hacerlo sin más, mostrarse receptivo y dispuesto con otros caminantes que se le acercaban de forma cotidiana, se reconocía con condiciones especiales ya impregnadas en él de siempre: escucha, empatía, autenticidad, sinceridad, transparencia… y sentía que esas personas que ya le conocían también apreciaban y solicitaban de él esas cualidades. Pero la intuición le decía que no era suficiente, que debía subir el nivel, buscar algo más certero, un método que procedimentase sus encuentros para que estos fuesen realmente efectivos. Fue entonces cuando se encontró con alguien con nombre de película de ciencia ficción de los 80, CORAOPS. Después de una larga conversación Jaime pudo ver que CORAOPS era lo que él buscaba, un compañero que diera rigor a su objetivo de ayudar a los demás, los dos se citaron 100 kilómetros más adelante para empezar a desarrollar lo que Jaime buscaba.

Una semana más tarde Jaime llegaba al punto de encuentro y allí estaba CORAOPS y otras 11 personas. Hablaron unos con otros y Jaime se sintió sorprendido y aliviado a la vez, veía que, aunque de procedencias muy distintas, todos tenían un interés común natural por ayudar a los demás, cualidades muy parecidas…

Reemprendieron el viaje todos juntos con máxima ilusión. Pero al poco de empezar Jaime se sintió tenso, los nervios se le acumulaban en el estómago y no era capaz de controlar, dudaba de todo lo que escuchaba, algo tan sencillo que él hacía de siempre: escuchar al otro, empatizar, ayudar… sentía que desde que comenzó el camino con CORAOPS ya no sucedía.

Desconcertado, habló abiertamente con CORAOPS, quien cariñosamente miró a Jaime y le dijo: “Tranquilo, es normal, confía en nuestra experiencia y disfruta del caos…”. Jaime no terminó de entender aquello, pero la naturalidad y cariño que percibió en CORAOPS le apaciguó.

Se paró un instante para reflexionar y ahí se encontró con su humildad y frente a ella, sin pensarlo, la cuestionó, y ésta, como un globo que se desinfla en el momento de tomar aire para volverse a inflar con más fuerza, se hizo grande y más grande, Jaime entonces pudo ver una nueva componente de su humildad, una humildad que se dirigía hacia él mismo y le pregunta con sosiego por todo aquello que daba por hecho como bueno sin más, cuestionaba sus creencias labradas por su experiencia de años, pero que en realidad le ataban a lo que él ya era, no dejándole ver otras posibilidades, no le dejaba subir de nivel.

Jaime volvió a coger su estandarte estrella, lo puso delante de él, elevó la mirada para ver la bandera que ondeaba tensada por el fuerte aire fresco que en ese momento corría, y vio que la palabra HUMILDAD aparecía ahora elevada AL CUADRADO... Sonrió, lanzó su cuerpo hacia delante y con paso firme continuó su camino seguro de que las dificultades que le esperaban le permitirían ir más allá en su propósito final de “ayudar a los demás”.

Desarma creencias para nuevos aprendizajes.

 

Pablo Alarcon coach coraops

 

Artículo de Pablo Alarcón Minchillo, Coach CORAOPS

Comentarios (1)

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