El mayor peligro para la mayoría de nosotros no es que nuestro objetivo sea demasiado alto y fracasemos, sino que sea demasiado bajo y lo alcancemos (Michelangelo)
Los criterios SMART para la fijación de objetivos comienzan a ser utilizados por Peter Drucker en el management y el mundo de la empresa para marcar objetivos más fáciles de entender, y para asegurarse de que son logrados. En la Metodología CORAOPS® se utilizan los objetivos SMART+, y la aportación que se hace a los objetivos SMART que todos conocemos es que estos sean: expresados en positivo, que emocionen y sean deseados, que sean relevantes, desafiantes, retadores, motivadores y que dependan de uno mismo, además de que estén alineados con los objetivos e la empresa, que sean legales, éticos y “ecológicos”, es decir que sean beneficiosos para el coachee y para el sistema.
Una de las tareas del coach, es incitar al coachee a que eleve su objetivo al máximo. Debe ayudarle a diferenciar si el objetivo inicialmente marcado es un subobjetivo de otro todavía mayor, y retarle a alinearlo con sus valores. Esto último es importante para que el objetivo perdure a lo largo del tiempo.
Como coach, me gustaría poder ayudar a mis coachees a encontrar aquel objetivo alineado con sus “prioridades vitales” y asociarlo a su vida profesional. De esta forma, el coachee tendrá una visión más clara del camino que quiere seguir y se sentirá más realizado, lo que a su vez hará que sus resultados profesionales mejoren, creando un círculo virtuoso. Según Rafael Echeverría, “si los gerentes y directivos pudiesen aplicar con sus propios equipos las competencias que exhibe un coach, ello podría desencadenar niveles de desempeño inimaginables”. También yo considero que una empresa cuyos directivos tengan sus objetivos profesionales alineados con sus prioridades vitales, ayudará a conseguir a la empresa resultados por encima de lo esperado.
El camino hacia los objetivos del coachee será pedregoso, con baches y obstáculos; para que ante la primera piedra en el camino no se detenga y siga adelante, tiene que realmente desear, anhelar y querer el objetivo que se ha marcado. Por ello es tan importante que éste sea retador y esté alineado con sus valores y con su “objetivo de vida” o “prioridades vitales”; es decir aquellas razones que le mueven y por las que lucha cada día. Es probable que éstas (prioridades vitales) estén ocultas al coachee porque en la sociedad actual de las prisas y la multitarea no es fácil encontrar los momentos de reflexión interna necesarios para descubrirlas. Será tarea del coach ayudar al coachee a descubrirlas y hacerle consciente de ellas para considerarlas a la hora de definir su objetivo SMART+. Si conseguimos esto, haremos que el resto del proceso de coaching sea mucho más fácil, ayudando al establecimiento de prioridades y, por tanto, a la consecución del plan de acción.
Por ello, lograr que el coachee tenga un objetivo alineado con sus prioridades vitales será fundamental para el éxito del proceso, ya que si este objetivo realmente le interesa, debería estar dispuesto a darlo “casi todo” por ello; y por tanto no debería anteponer otras prioridades de menor nivel. Esto nos puede ayudar incluso en la consecución de subobjetivos menores, a los que en principio pudiera dar menor prioridad frente a otras tareas, que cobrarán mayor relevancia si el coachee descubre la relación con el objetivo último –alineado con sus prioridades vitales. En la Metodología CORAOPS® se identifica al compromiso del coachee como pieza fundamental en el proceso puesto que “genera acción, cambio y, por tanto aprendizaje”; “el compromiso supone la elección de una cosa por otra y renunciar a otras”.
En CORAOPS hacemos distinción entre la orientación a resultados y la orientación al objetivo. En la primera el coachee puede sentir frustración y desánimo si no se logran los resultados esperados, que a menudo no dependen de él al 100%. Por ello, es recomendable en su lugar tener una orientación al objetivo, que consiste en hacer todo aquello que está en nuestras manos para dirigirnos hacia el objetivo deseado, independientemente del resultado último. Se trata de poner el enfoque sobre el camino y no sobre el destino final, nos anima vivir las situaciones como retos y oportunidades para aprender. La orientación al objetivo significa enfocarnos en aquello que sí depende de nosotros, y en trabajar la respons-abilidad del coachee, es decir la habilidad que tiene de responder ante lo que le sucede de una forma consciente, meditada y proactiva, en lugar de una forma reactiva o impulsiva fuera de su control. El coach deberá ayudar al coachee justamente a actuar de forma respons-able ante las distintas situaciones que se encontrará en el camino hacia su objetivo. Haciéndole ver que tiene la capacidad de responder de la forma adecuada y más productiva para conseguirlo.
Uno de los principios del coaching es la creencia de que el coachee está completo, es decir, cuenta con los recursos y la visión para identificar aquello que quiere y perseguirlo, la tarea del coach será acompañarle para que dirija su visión hacia aquello que desea y defina el plan de acción que le permita alcanzarlo.

Artículo de Joaquín Hermoso, Coach CORAOPS

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