Dentro de los tres subdominios que nos encontramos para apoyar al coachee en un proceso de coaching: el cuerpo, la emoción y el lenguaje, hemos puesto el foco en las emociones como fuente de aprendizaje y como parte de la fase de opciones. Leerlas e interpretarlas ofrecerá la posibilidad al coachee de autoconocerse mejor para elaborar un plan de acción acorde con sus recursos.
Entendemos la emoción como una respuesta neuro-psico-fisiológica y subjetiva ante una situación interna o externa, que provoca un cambio en nuestro estado y nos prepara para la acción. En un proceso de coaching, las emociones aportan información relacionada con el estado del coachee, le informan de si está satisfaciendo o frustrando sus necesidades. Constituyen información íntima, interna.
Durante el proceso de Coaching, resulta productivo proponer al coachee autobservarse. Recibirá un mensaje emocional, que le dará la oportunidad de actuar conscientemente, eligiendo en cada momento la respuesta que quiere dar por sí mismo y no dejándose llevar por sus estados emocionales. Las emociones son una fuente de información, aprender a leer esa información y usarla inteligentemente apoyará al coachee a orientar la energía que producen a conseguir sus objetivos.
Las emociones se centran en el presente, pero están influenciadas por el pasado y ejercen influencia sobre el futuro.Ofrecen información sobre el ser real. Hablan de cómo está reaccionando ante lo que está sucediendo, no de lo que le gustaría hacer, decir o pensar, sino de lo que verdaderamente está pasando, de lo que es. La emoción incluye un proceso mental. Hay pensamientos asociados cada vez que aparece una emoción.
Veamos algunas de sus funciones que influyen en un proceso de Coaching:
- Prepara para la acción.
- Evalúa si lo que acontece está alineado con lo que necesitamos.
Cuando surge una emoción, el coachee tiene la posibilidad, previamente a una autoobservación de cambiar su relación consigo mismo y con su entorno. Es necesario aprender a vivir la emoción en armonía, sin tratar de controlarla, ni interrumpirla, cambiarla o evitar la experiencia. Reconocerla, aceptarla y gestionarla produce siempre mejores resultados que negarla, evitarla o controlarla.
Por otro lado, la experiencia que la emoción provoca quedará almacenada en lo que llamamos la memoria emocional, que en algunos casos, llega a gobernar parte de nuestros comportamientos. Detectar esa memoria emocional hará consciente al coachee y capaz de elegir si quiere hacer un cambio o no.
Basándonos en seis emociones básicas, podríamos decir que las funciones adaptativas serían las siguientes:
- Miedo: Lo sentimos en cuando percibimos una situación peligrosa. Nos induce a “atacar o huir” para protegernos. En un proceso de coaching el miedo nos avisa de que no tenemos recursos para abordar la situación a la que nos enfrentamos.
- Sorpresa: Lo sentimos ante una situación nueva o inesperada. Nos ayuda a recoger información para orientarnos en dichas situaciones.
- Asco: Induce al “rechazo”. Suele avisar de un conflicto interno de valores.
- Enfado: Aparece cuando se vulneran nuestros derechos o necesidades. Nos propone poner límites ante la realidad que estamos viviendo.
- Alegría: Es la emoción de los “logros”. Queremos reproducirla para volver a sentirla.
- Tristeza: Es el aviso de la pérdida de algo valioso para nosotros. Nos ayuda a superar dicha pérdida, nos motiva hacia una nueva reintegración personal, hacia el aprendizaje.
Las emociones proporcionan información muy valiosa sobre nosotros, sobre los demás y sobre las situaciones que acontecen. Proponer al coachee una escucha activa y consciente de sus emociones, le dará la oportunidad de cambiar sus pensamientos que a su vez modificarán sus sentimientos y por tanto influirá directamente en sus conductas. Con esta observación, el coachee estará utilizando sus propios recursos para nutrir su capacidad de alcanzar su meta.
Otra de las grandes funciones de la emoción es mostrar al entorno la situación de incertidumbre que estás viviendo. Eso permitirá que los demás puedan adaptar sus comportamientos a tu estado y, por tanto, generará relaciones más saludables.
Por último, la emoción ofrece motivación a través de la valoración automática que provoca en el coachee. Estimula su sensibilidad para aumentar y optimizar la receptividad a información externa que puede llegar como apoyo para alcanzar metas.
El subdominio emocional representa un recurso interno de alto valor productivo. Observar, comprender y aceptar las emociones para poder elegir una respuesta, hará que el coachee se sienta más seguro y confiado en su toma de decisiones.

Artículo de Olga Cañizares, Coach CORAOPS
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