En la empresa donde trabajo tengo fama de duro y perfeccionista, algo que siempre he considerado una virtud por los buenos resultados conseguidos en mi profesión. Mi ascenso, precisamente, vino ligado a mi esfuerzo y capacidad de aprender. Sin embargo, me van a quitar la responsabilidad de llevar a mi equipo por las quejas de este. Se me acusa de sembrar el terror, y hasta dicen mis subordinados que hago que se bloqueen. Lo cierto es que me he vuelto controlador e intransigente con el error, que considero descuido y falta de profesionalidad. ¿Qué me aconseja hacer? LUIS M.
El primer paso que has dado, querido Luis, es importante, y es tu valentía al reconocer que ciertos comportamientos están impactando de manera improductiva
en tu equipo y tu organización.
Aunque identifiquemos algunas pautas que te den luz para empezar a gestionar tu actitud en el trabajo y con tu equipo, sería interesante que te respondieras a la pregunta: ¿En qué te ayuda ser perfeccionista y duro en tu trabajo? Y por otro lado: ¿En qué te está perjudicando?
Así podrás determinar qué parte de ese comportamiento es un valor y un activo y qué parte de ese comportamiento aplicado en exceso te está perjudicando.
Hay un aspecto que has comentado y es cómo te relacionas con el error. Si para ti es ser descuidado o una falta de profesionalidad, es normal que tengas tolerancia cero, te enfades, disgustes, y también que tu equipo se bloquee y tenga miedo, e incluso, que alguien oculte errores por miedo a ser juzgado.
Sin embargo, imagina por un momento otra perspectiva: que consideres el error como fuente de aprendizaje, donde las personas de tu equipo digan abiertamente que se han equivocado y pongan todo de su parte para solucionarlo y evitar que vuelva a suceder.
Relacionarte con el error como fuente de aprendizaje puede ayudarte, por ejemplo, a que tu equipo sea más maduro, porque le puedes ofrecer un espacio de más autonomía para que se arriesgue y aprenda. También así sentirá una mayor confianza y se reducirá la tensión en el ambiente.
Aunque escrito sobre papel pueda parecer lógico y de sentido común, el hecho de cambiar ciertos hábitos que implican también a la propia manera de ser, que está muy arraigada en nosotros, no suele producirse automáticamente porque alguien te indique o te diga qué puedes hacer. Es más, en algunos casos, ciertos consejos que puedan ofrecerte otras personas, aunque sean por tu bien y para hacerte ver que cambies, pueden ser hasta contraproducentes. En estos casos, el trabajo con un coach profesional te va a ayudar a que gestiones este cambio de manera sostenible e identifiques tus puntos fuertes y áreas de mejora.
Tus preguntas a la experta
Si quieres que nuestra coach profesional responda a tus inquietudes relacionadas con el ámbito laboral y el desarrollo profesional, escríbenos a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Sección de Maite Gómez Checa, Coach Ejecutivo Senior por la Metodología CORAOPS®, acreditada Senior por ICF (PCC) y AECOP, y socia de ICE CORAOPS. Publicado originalmente en la revista Psicología práctica num 189.
Comentarios (1)